Bañarse en el Mediterráneo, tomar el sol en sus playas, debería ser una tarea contradictoria cuando sabemos que, pese a no contar con la cobertura mediática de 2015, las llegadas de personas migrantes a Europa este verano se han situado en cifras parecidas a las de hace cuatro años. Con el verano ya pasado, reflexionamos sobre una crisis cada vez más invisibilizada.

