La comunidad científica y los grupos ecologistas celebran que el MITECO haya reconocido los graves impactos ocasionados en el río Osia pero lamentan tanto que no se hubiera realizado la supervisión científico-técnica antes del inicio de la obra como que ahora todas las personas que habitan Aragón tengan que pagar la “irresponsabilidad” del Departamento de Vertebración del Territorio



