Tras una noche de nervios, las y los habitantes de las poblaciones de la Ribera Baja de El Burgo, Quinto, Pina y Villafranca de Ebro se encontraban más aliviadas durante el transcurso de la mañana de este miércoles, viendo como la punta máxima de la crecida aguas debajo de Zaragoza no comprometía la seguridad de los cascos urbanos.


