Décadas de sobrecostes, informes ocultos, laderas inestables y obras paralizadas convierten el recrecimiento del pantano de Yesa en el símbolo del despilfarro, del extractivismo capitalista que destruye la Canal de Berdún y amenaza gravemente las poblaciones aguas abajo de su presa, incluida Zaragoza. Pero también de la resistencia del Pueblo aragonés que nunca rebla contra la tiranía de los oligarcas, ya sean gigantes o cabezudos.



