He preferido dejar pasar la alarma inicial y todas las reacciones, algunas de ellas, especialmente desde el PP, esperpénticas, sobre el último pico de contaminación registrado en Madrid. Nos pilla cerca, pero, estos mismos días, en Beijing y otras ciudades chinas se ha llegado a cuadruplicar la cifra de emisiones madrileña. O en Brixton Rd, Londres, en cinco días de 2017 ya se ha superado el límite anual considerado tolerable de exposición a los óxidos de nitrógeno. Saltan las alarmas, con razón, y se implementan medidas de urgencia. No faltan los que, en un alarde de interesada ignorancia, intentan minimizar …