Aunque de años a esta parte nos hemos acostumbrado a vivir en campaña electoral permanente, nos espera menos de un mes en que el espectáculo de insultos, descalificaciones y esperpentos va a subir de volumen a niveles inadmisibles para la necesaria cordura. Y en eso Aragón, con todo el episodio de Canal Roya se ha puesto en cabeza.
















