La gente de Ayerbe, Biscarrués y Ardisa llama a movilizarse el 6 de diciembre tras más de una década de promesas incumplidas. Una carretera de apenas cinco metros, sin arcenes ni seguridad, sigue siendo el único acceso para escuelas, servicios y trabajo diario. “Cada día nos jugamos la vida”, denuncian vecinos y vecinas.

