36 euros de indignación

Es curioso cómo una tarde cualquiera y tranquila puede llegar a cambiar de un instante a otro. Lo único que tiene que suceder es que dictaminen una absurda normativa e ilusa de ti, no seas consciente de que cualquier momento es bueno para recaudar dinero a costa de todo en este país. Me siento violentada y despojada de todo tipo de derecho al no poder si quiera pasear, a una velocidad incluso inferior a la de muchos viandantes, por la acera con mi bicicleta. Por regla general, solemos ser respetuosos con quienes caminan por ella (e incluso con quienes invaden …