Hay cierta expectación con lo que dirá el rey esta noche en su discurso de Navidad después del año polémico con los escándalos de corrupción de su padre. Seguramente nos parezca un discurso vacío y no hará la condena que sería esperable de una de las instituciones del Estado que es la Corona. Pero no es tan importante lo que diga, sino el vasallaje con que lo adulen desde los partidos monárquicos del régimen y desde las empresas de comunicación, donde el mínimo gesto lo presentarán como una heroicidad. Lo que podemos estar seguros es que será un discurso que …
