Esta vez no quiero hablar ni como politólogo ni como concejal de Teruel. Quiero hablar como turolense. Un turolense preocupado y triste con la deriva que ve en la imagen que entre unos y otros nos estamos encargando de proyectar al exterior. Una imagen que aunque despierte ciertas simpatías, solo lleva a que el imaginario colectivo del resto de España nos vea como un sitio sin oportunidades y sin nada positivo. Cuando la realidad, es que Teruel es todo lo contrario, tenemos muchos puntos positivos que vender. Teruel debe poner el imaginario colectivo lo positivo, generar los puntos de contacto …


