Inyecciones desorbitadas de dinero público, cachés inflados frente a otros que apenas dan para hacer el bolo, malas condiciones laborales y de infraestructura, impacto social y ambiental, son algunos rasgos de estos grandes eventos. En Zaragoza, esta es la apuesta del PP por la cultura perjudicando a las salas, programadores y talentos locales, o los espacios autogestionados.






















