En un discurso autocomplaciente, el presidente de Aragón, Javier Lambán, ha asegurado que ha actuado “en todo momento anteponiendo la salud y la vida de los ciudadanos a cualquier otra prioridad”, y ha querido tapar sus errores de gestión centrando su discurso en una defensa radical del nacionalismo hispano-madrileño y sus sagradas instituciones.

