Venimos ante ustedes para ilustrar una tergiversación. Al principio fuimos jerga de minorías, carnaza de alguna red social o insultos trasnochados. Sin embargo, de un tiempo a esta parte algunas hemos dado el salto al estrellato: sectarismo, participación, ultraizquierda... Nada objetamos a nuestra presencia esporádica en furibundos debates. Bien es sabido que las personas viven en el lenguaje. Sin él seríamos invisibles. Construimos mentalidades y comprensiones del mundo. No obstante, nos negamos a nuestro reclutamiento como arma arrojadiza, aunque el tajo se nos pone difícil. Solo nos falta la “posverdad”, constructora de realidad falsa con retazos sacados de contexto. Ejemplo …





