Todavía impresionadas por la multitudinaria respuesta. Una marea social de miles de personas llegadas de todos los puntos de Aragón (sí, también de más allá, el amor por las montañas no entiende de fronteras) recorrió el centro de Zaragoza para terminar llenando hasta rebosar la Plaza del Pilar. Se cantaba, se bailaba, se reía para celebrar que la pesadilla de la destrucción de Canal Roya parecía quedar enterrada, en un agujero excavado por miles y miles de manos de personas que han tenido más fuerza que los poderosos promotores de esta aberración. Pero también se alzaban pancartas y gritos reclamando …



