A todos, los que marchan por las calles y detienen las máquinas y talleres. A todos, deseosos de llegar a nuestra fiesta, con las espaldas cargadas de trabajo. Vladimir Maiakovski, Mi primero de mayo, 1918. El hilo rojo que nos une Escribir estas líneas me genera una mezcolanza enorme de emociones. Por un lado, siempre es bonito poder dedicar unas líneas a uno de los días que mayor carga emotiva tiene para mí, pero por otro lado el desasosiego que me recorre durante los últimos tiempos a veces me eclipsa y hace que me cueste imaginar un artículo como este en el que no se vislumbre …





