Lo reconozco, con el calor del verano ni ganas tengo de viajar. Así que lo mejor es viajar por los parajes que quedan más cerca de tu recorrido vital, porque, cuando una va cumpliendo años, al final te quedas con pocas personas dentro de tu círculo íntimo y pocos recorridos visuales que se convierten en emocionales y reivindicativos si son desdeñados por aquellos que debieran cuidarlos y mimarlos. Pasé en remojo la pasada ola en calor, y es literal, en la piscina municipal La Glorieta. No es que tenga en cuestión nada en especial esta piscina, pero sí que posee …




