Continúa el laberinto judicial para la paralización definitiva de las obras del pantano de Mularroya, que incumplen la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea, en un nuevo capítulo que se suma a la saga de David -las plataformas en defensa de un río vivo que deben costear el proceso con sus recursos propios- contra Goliat -CHE, PSOE, y lobbies de regantes y empresas constructoras, que sufragan los costes procesales de sus recursos con dinero público.

