Es tan ladrón quien mete la mano para robar como quien le sujeta el saco, pero ninguno de los dos delincuentes descubrirá al otro, al menos que su propio trasero corra un peligro que no esté dispuesto a pagar. Don Corleone ya lo explicaba en El Padrino, y el Partido Popular, dispuesto a demostrar que la realidad supera siempre la ficción, vive en las últimas semanas inmerso en tal ciénaga de corrupción política que están en juego hasta los propios cimientos del Estado de derecho. Los ciudadanos de este país parecen estar condenados a que el partido más corrupto de …

