Esta práctica, conocida como “la rueda”, consistía en la creación de “música de baja calidad” y registraba “falsos arreglos” sobre obras musicales de dominio público para después ponerlas a nombres de testaferros y empresas editoriales


Esta práctica, conocida como “la rueda”, consistía en la creación de “música de baja calidad” y registraba “falsos arreglos” sobre obras musicales de dominio público para después ponerlas a nombres de testaferros y empresas editoriales