Una ciudad no es un anuncio, por hermosos y evocadores que los haya. Una ciudad no es un photocall, aunque nos afanemos en coleccionar imágenes en Instagram con las letras que se replican en cada lugar que visitamos, como si no fuese digna de visita sin cartel que proclame su nombre. Una ciudad no es un destino, aunque aprovechemos cada ocasión para salir de viaje de una a otra. Una ciudad tampoco es su historia, aunque la haya marcado profundamente, dibujando sus calles, plazas y edificios, no será perdidos en la nostalgia de un pasado que imaginamos a nuestro gusto …

