La cúpula de un partido que cada vez se parece más a una organización criminal - condenado en sede judicial - lleva tiempo alardeando de su dudosa inspiración democrática. Los comportamientos que adornan al Partido Popular deberían hacernos reflexionar como sociedad y preguntarnos si esto es lo que pomposamente llamamos democracia plena. ¡Solo nos faltaba una dosis de “paletismo” nacional-madrileño para completar la receta del coctel patrio de estupideces! Ignoramos las motivaciones que han llevado a los votantes de Madrid a optar por la paradoja “a la madrileña” y aumenta nuestra perplejidad cuando la singular abanderada libertaria proclama a los …

