Toda España, todos sus ciudadanos, hemos estado pendientes y con el corazón encogido esperando y deseando un rápido y favorable desenlace de esta tragedia humana. ¿Podía ser de otra manera? Claro que no: cualquier desgracia que se cierne sobre un ser humano tiene, por lo general, la atención y la solidaridad de sus semejantes. En este caso, además, imposible abstraerse de un suceso que ha tenido a todos los medios de comunicación pendientes en cada minuto de las labores de rescate y, por ende, a toda la ciudadanía. Medios que han difundido, pormenorizados, todos los instrumentos y maniobras desplegados para …
