A veces en verano es difícil conciliar el sueño. Y es que, aunque sea en esta época del año, cuando tendemos a apretar el botón de pausa, el mundo no se para y sigue girando a pesar de nuestros intereses. La vida, al margen del chirrido de nuestro “me, mi, conmigo” continúa sin dar cuartel a nuestro pretendido silencioso olvido. “No dar cuartel”, la lucha sin tregua, sin benevolencia con el adversario hasta el final. Esta ha sido la política llevada por Europa ante la enésima crisis vivida en el Mediterráneo: una lucha a muerte contra las leyes internacionales de …


