El noroeste de Siria es nuevamente epicentro de una cruenta escalada de violencia. Los medios hablan de "rebeldes" enfrentándose al régimen de Al-Asad, pero esta narrativa simplificada oculta una realidad: son mercenarios yihadistas islámicos, financiados y apoyados por potencias extranjeras, que buscan imponer su régimen fascista al estilo del ISIS en 2014. En medio de esta barbarie, las Fuerzas Democráticas Sirias —coalición militar liderada por milicias kurdas— continúan defendiendo las áreas bajo su control, demostrando que la revolución en Rojava sigue siendo un faro de esperanza en una región devastada por el conflicto.





















