El rechazo a acudir al acto de recepción que todos los años se celebra en el Ayuntamiento de la capital aragonesa, demuestra que los intereses económicos de un grupo de empresarios -Alierta, Yarza, Iribarren, Forcén y compañía- están muy por encima de los intereses de toda una ciudad. Una actitud reprochable en todos los sentidos y que marca, de alguna manera, el pistoletazo de salida a las próximas elecciones de 2019.

