De cuando en cuando sectores ultranacionalistas españoles braman ¡Gibraltar español!, especialmente en actos festivos o cuando el alcohol u otras sustancias nublan la mente y, entorpeciendo el raciocinio, inducen a peticiones de deseos imposibles. Pero, ¿por qué empeñarse en reivindicar un peñón de 7 km² que nunca fue España, sino Castilla? En 1715 se firmaba el Tratado de Utrecht. Certificaba el final del poderío del Imperio Habsburgo, con gravosos tratados comerciales en favor de Gran Bretaña, la imposición por derecho de conquista de la dinastía borbónica -que ha resultado funesta para la España contemporánea-, la imposición del centralismo, la pérdida …

