No es casualidad, la fanfarria de lo urgente, su multiplicación solo equiparable a la brevedad de su vida útil, tienen un motivo: que dejemos de pensar, que creamos que todo está perdido, que nos sintamos solos y perdidos en una tormenta perfecta que ni siquiera trae la calma de la lluvia. Recuerdo, de muchas jornadas de terapia laboral formación para el mejor uso del tiempo y la atención en el trabajo, para la mejora de la productividad, la continua advertencia sobre estar atentas a distinguir entre lo urgente y lo importante. Ahora todo lo que nos rodea juega en contra; …

