Nos convencieron de que había que esconder las taras bajo un barniz de necesidad: las cosas se hicieron de la mejor manera que permitían las circunstancias. “Las circunstancias” ¡Esas desconocidas! Debían de ser unas hermanastras malvadas que obligaron a los señores franquistas a exigir el mantenimiento de privilegios. Por lo visto también susurraron a los “singulares” Felipe González y Santiago Carrillo que traicionaran las aspiraciones de una población maltratada durante cuatro décadas. Nos cuentan que soportaron la amenaza de volver a “las cosas como dios manda”. ¡Ay la iglesia católica cuanto sabe de eso! Según los defensores de la “Modélica” …

