El equilibrio poblacional en el Estado español responde al símil de las dos caras de una misma moneda: la parte hacinada y la parte "casi" vacía. Y, como si fuera moneda, están condenadas a entenderse y a comprender que los problemas de la una afectan, positiva o negativamente, a la otra. Si, por el contrario, creemos que son dos departamentos estancos nunca se resolverá el necesario y urgente reequilibrio poblacional de este Estado.


