Las entidades sin ánimo de lucro, asociaciones vecinales y otras, han venido colaborando tradicionalmente con las administraciones públicas, principalmente ayuntamientos, en la prestación y mejora de los servicios públicos. Como entidades conocedoras de las necesidades de los vecinos y vecinas y fuertemente implantadas en los barrios son capaces de trasladar a la administración las demandas de mejora de dichos servicios. En contadas ocasiones las entidades sociales gestionan determinados servicios externalizados por la administración, sobre todo en los ámbitos de la acción social y políticas de infancia y juventud principalmente. Aunque lo cierto es que cada vez más se viene produciendo …