La escasez de los combustibles empleados hasta ahora nos obliga a buscar nuevas fuentes energéticas y que sean duraderas. La disponibilidad, facilidad, tecnología y leyes biofísicas nos conducen, inexorablemente, a las renovables. En el año 2021, estas energías han cubierto el 50% de la demanda eléctrica en el Estado español, pero sólo el 15% de toda la demanda energética.




