Fernando Samper abandonó la semana pasada la presidencia de Forestalia y la dejó en manos de su hijo Ricardo. El huracán de las tramas corruptas de su empresa, presuntamente presuntas, se adivina como detonante de la decisión. El día anterior el propio Samper compareció en el Senado en el marco de la comisión de investigación sobre las mediaciones de Koldo García. Fueron dos horas y cuarto difíciles de digerir incluso para estómagos curtidos. Primero el personaje. Fernando Samper ansiaba hablar, pero para presentarse como un hombre de negocios exitoso, una figura disruptiva, como se complace en publicitar su guardia de …



























