¡Por fin! Casi se agradece que acabe la tormenta de cánticos laudatorios. No es del todo cierto que vayan a terminar por completo, ahora seguirán aunque ya más espaciados, no será el bombardeo continuo de elogios, ¨la modélica transición¨, ¨la renovada monarquía¨, ¨la institución indispensable para el equilibrio de la democracia¨, ¨el heredero preparado¨, ¨la elegancia de la reina¨, ¨el respeto a la normalidad democrática¨…Los familiares y amigos de los cronistas de la sucesión deberían avisarles de lo tremendamente dañino que resulta para el aparato digestivo la ingesta descontrolada de fluido seminal. Si siguen así se verán irremediablemente abocados a …

