La debacle electoral del 28M, como cualquier fracaso, enseña. Pero alguien aprende solo si se quiere. Cuando demasiados ciudadanos en sus partidos de hojalata, quieren ser cabezas de ratón, solo por enseñar los caninos, sin conformarse con ser gregarios o cola de cualquier animal mayor, es difícil, muy difícil que ese apetito cainita que embarga a una buena parte de las sensibilidades progresistas se detenga. Mucho más cuando la crítica se ha perdido o circunscrito a postureos barnizados. Sorprendido al principio, reflexionando más tarde, me parece inteligente y valiente el anuncio electoral del próximo 23 de julio. Muy arriesgado, pero …























