El corazón de Castilla late cada vez más débil, sus dehesas, sus bosques comunales, sus rebaños y sus habitantes se marchitan. Cada vez se ve más el suspirar de los pueblos en los carteles de "Se Vende", en los lugares de encuentro, las tabernas, la serenata siempre es la misma, buscan respuesta, buscan soluciones a un devenir inacabable que lleva durando 60 años.

