Tras conocerse el nuevo retraso anunciado por la CHE, que ahora marca finales de 2027 como fecha de fin de las obras, las entidades afectadas exigen “valentía y honestidad políticas para reconocer el fracaso del recrecimiento de Yesa, explicar que su renuncia no es ninguna catástrofe y abordar las necesidades reales con alternativas socialmente más justas y medioambientalmente sostenibles”

