El corazón político de Jorge Azcón late a ritmo de chotis. La DGA liderada por el PP está empeñada en repetir el histrionismo de su compinche Ayuso: criticar, destruir y embarrar sin proponer, ni gobernar, ni ilusionar. Mientras Azcón deja languidecer el Estatuto de Aragón, la máxima norma legal, de obligado cumplimiento y que contiene la semilla del autogobierno, usa su catalanofobia para esconder su incapacidad, castigando a Aragón sin presupuestos y sin desarrollar ni la Hacienda propia ni las bilaterales con el Estado español.


