La mascarilla de su vida

No hace falta que ponga una mascarilla en su vida. De hecho, lo deseable es que la evite a toda costa. El coronavirus se propaga a través de pequeñas gotitas expulsadas al toser, reír o hablar una persona contagiada. Esas gotitas pueden ser inhaladas o ingeridas por individuos próximos al emisor en los instantes siguientes a su expulsión, pero también pueden posarse sobre cualquier superficie y quedarse allí con potencial patogénico hasta nueve días después. Si piensa en esto segundo, en la posibilidad de que cualquier persona contagiada (con o sin síntomas aparentes) haya circulado hablando y tosiendo, comprenderá que …