Y había un tren sin destino, un huracán, en mitad de un camino de tantos
que elegimos con el mundo a cuestas.
Y sin pensar en la vuelta, porque estábamos lejos y a salvo, nos subimos…
Y ahora sube que sube, sube que sube el mercurio del “abandonao” que guardó en su puño el silencio.
Convierte el fuego que fue su pasión en el más mágico incendio.
La Raíz, 2016
