Parece que el verano todo lo llena de bronceador periodístico, aquel que cubre las noticias sin quemar y que, más allá del absurdo sainete de la elección de presidente de las Cortes aragonesas, proporciona un panorama de fiestas populares, playa y cifras de turistas. Pero empezamos nuevo curso y hay todo un panorama de diversos pufos y procesos judiciales que producen deuda pública y dudas propias a propósito de cómo se solventará ese lastre económico que arrastramos desde hace años. Cuando empiece el curso judicial llegará, más pronto que tarde, la sentencia y recursos, pues la condena es segura, del …


