El Moncayo, el dios que ya no ampara, no se libra de la especulación eólica

El Moncayo, el dios que ya no ampara, no se libra de la especulación eólica

El Moncayo es más que una montaña amada y conocida por todos. Para los aragoneses y aragonesas es un símbolo que traspasa la geografía y la historia, que hunde sus raíces en la mitología y alimenta de viento y agua las dos laderas que comunican en su cima a Castilla y Aragón. Es un espacio mágico, de geología compleja, en donde se agitan las aguas del Duero y el Ebro y que sufre el ataque de la codicia humana por el agua, el aire y el sol que calienta sus piedras milenarias para convertirlo en un megacomplejo industrial energético con 39 molinos gigantes.

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