El condenado era un íntimo amigo de la familia de la víctima lo cual le permitía acceder a ella con facilidad según se desprende de la sentencia. En 2017 hubo unas 1.382 denuncias por agresión sexual con penetración en el Estado español, mientras que unas 10.310 mujeres denunciaron haber sufrido situaciones en contra de su libertad sexual.

