La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Alberto Jorge Barreiro, sienta jurisprudencia y afirma que los mensajes se difundieron dentro de la “clave de humor” y resalta que desde 1973 se han inventado “innumerables chistes”


La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Alberto Jorge Barreiro, sienta jurisprudencia y afirma que los mensajes se difundieron dentro de la “clave de humor” y resalta que desde 1973 se han inventado “innumerables chistes”