La Europa de Bruselas, y su prensa oficial, asumen el papel de Bertrand Duguesclin cuando cierra los ojos y actúa: “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”, que no es otro que el interés económico estadounidense-israelí.


La Europa de Bruselas, y su prensa oficial, asumen el papel de Bertrand Duguesclin cuando cierra los ojos y actúa: “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”, que no es otro que el interés económico estadounidense-israelí.