El tres de junio reventaron de nuevo las tensiones el este de Ucrania a lo largo de toda la linea del frente. A costa de muchas bajas las milicias recuperaron escuálidas franjas de terreno, las perdidas de Kiev se estiman aún mayores. No hubo presencia masiva de blindados, reflejo de los acuerdos de Misk y de una guerra cada vez más dependiente de la mesa de decisiones internacional. Desde entonces el frente permanece estable, pero activo.

