“A mi padre, en 1944 en Budapest, con 34 años, le salió la vena aragonesa, el coraje, la humanidad y el sentido de responsabilidad para salvar el mayor número de vidas humanas posibles”, ha dicho Ángela Sanz, hija del homenajeado
“A mi padre, en 1944 en Budapest, con 34 años, le salió la vena aragonesa, el coraje, la humanidad y el sentido de responsabilidad para salvar el mayor número de vidas humanas posibles”, ha dicho Ángela Sanz, hija del homenajeado