No nací aquí, tampoco lo elegí. Empecé pasando mis vacaciones en este pueblo. No siempre fue fácil ser un: “forastero”. Emancipado decidí vivir aquí. La que es mi casa hoy era entonces una ruina que perteneció a la familia. Enfrente está al albañil que le puso tejado. Dos puertas más abajo al electricista que le dio luz. Junto a la iglesia el herrero que protegió sus balcones y en el pueblo de al lado el carpintero que enmarcó sus vistas. Y llegó mi hijo. Dio sus primeros pasos en estas calles, se adueñó de la plaza con sus juegos y …
