Hay muchas cárceles dentro de la cárcel, muchas historias individuales silenciadas, muchos pequeños infiernos que no cabrían en un libro entero, ni en una enciclopedia del sufrimiento. Presas y presos en aislamiento, enfermos terminales, psiquiatrizados, dispersadas, menores,…, historias de desarraigo que ponen los pelos de punta. Dentro de todas esas realidades una de las que menos se conoce es la de las mujeres en prisión, una minoría entre el colectivo de casi 70.000 personas presas en el Estado español. Ocupan pabellones sobresaturados, suelen acumular penas menos graves y reciben un trato de segunda, pues en muchas prisiones ni tan siquiera …