#ViolenciasMachistas  Altavoz

Parar la violencia machista es cuestión de vida o muerte

Nieves Boj es la presidenta de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ). Ilustración de Jesús Lapuente.
| 2 septiembre, 2015 07.09

Cuando hablamos de violencia machista, y es triste tener que seguir explicándolo, no hablamos solo de asesinatos a manos de las parejas o ex parejas sentimentales. Esto es, tan sólo, la punta del iceberg, ya que la violencia contra las mujeres va mucho más allá.

Según la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, ésta es considerada “como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”, y “comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad”. Esto, que suponía un paso al dejar atrás el concepto de violencia doméstica, sigue significando una visión restrictiva de esta horrible realidad.

El acoso callejero, las agresiones sexuales, la constante cosificación de nuestros cuerpos… ¿Acaso no son también muestras de violencia machista contra las mujeres?

Vivimos en una sociedad profundamente machista a pesar de todas las conquistas que la lucha feminista ha ido consiguiendo a lo largo de la historia, con el agravante de que ahora se está dando un discurso machista que cuestiona el feminismo con un fuerte intento de  culpabilización.

La cuestión es que nos encontramos ante una falta absoluta de educación en igualdad (¡qué lejos nos encontramos de la coeducación por la que luchábamos en los ochenta!) y, sobre todo, de voluntad política.

Así vemos cómo  se reducen los recursos económicos para luchar contra la violencia machista y esto hace que no existan sistemas eficaces de apoyo a las víctimas después de la denuncia. Y lo que se ha conseguido es que las mujeres presenten menos denuncias por el miedo a las represalias de los agresores. La diferencia entre la violencia machista de otros tipos de violencia es la razón que la mueve, una concepción de la mujer como ser subordinado al hombre.

Y lo que en definitiva sufrimos es un gobierno que recorta en igualdad, que nos aconseja, por ejemplo, que no vayamos solas por la calle de noche para evitar violaciones.

Por todo esto es necesario combatir el machismo día a día, reivindicar la lucha por la transformación de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, cuestionando la dominación y la violencia que ejercen sobre las mujeres y la asignación de roles sociales según el género como algo imprescindible y transversal.

Porque todos los días son 25 de noviembre y 8 de marzo, llevemos el feminismo a cada rincón del planeta, sigamos luchando por el reconocimiento de los derechos de las mujeres, sigamos luchando contra la violencia machista que afecta a todos los aspectos de nuestras vidas.

Porque, disculpen las molestias, parar la violencia machista es cuestión de vida o muerte.

Si la violencia machista, la muerte de mujeres y niñas/niños te es indiferente o crees que «no va contigo» estás siendo cómplice y pisoteando los derechos humanos…

2 septiembre, 2015

Autor/Autora

Presidenta de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ). @bojnieves


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