La COTA no se moja con las controvertidas plantas fotovoltaicas de Leciñena, Belchite y de otros diez pueblos

La Comisión de Ordenación del Territorio de Aragón cambia la redacción de los informes de más de una veintena de proyectos para evitar dar “informe favorable”. Las asociaciones ecologistas han criticado las estrategias de las empresas para sortear la normativa medioambiental y la "indefinición" de estos acuerdos.

fotovoltaicos renovables
Foto: Markus Spiske.

Este martes la Comisión de Ordenación del Territorio de Aragón de la DGA decidía si emitía informe favorable o no sobre una veintena de plantas fotovoltaicas. Sin embargo, algo ha pasado en el transcurso de la reunión y de las propuestas a los acuerdos finales ha cambiado un matiz: el punto uno del acuerdo pasaba de “informar favorablemente” a solo “informar” de las actuaciones.

Así, estos proyectos superaban la comisión con una lista de consideraciones pero sin saber si estos informes eran favorables o no a la instalación de las plantas fotovoltaicas. La COTA ha aclarado a AraInfo que este organismo no tiene por qué emitir informes favorables de los proyectos y que lo “importante” se encuentra en el punto dos, en las consideraciones que esta comisión hace a los proyectos.

Cabe destacar que los informes de este organismo no son de obligado cumplimiento y que para las organizaciones ecologistas este cambio en la redacción del informe supone “una indefinición que no aclara el conflicto”.

Junto a estas ocho plantas de Leciñena y Belchite, los otros pueblos “agraciados” han sido Íxar, Alfajarín, Perdiguera, San Mateo de Galligo, Pozuelo de Aragón, Pedrola, Rueda de Xalón, Moros, Ateca y Terrer.

200 plantaciones en activo y decenas en tramitación

Actualmente, en Aragón hay ya casi 200 plantas eólicas y fotovoltaicas en servicio o autorizadas, y decenas más en distintos estadios de tramitación administrativa o con estudios de campo en desarrollo.

Algunos afectan a espacios Natura 2000, otros a entornos singulares que llevan apostando por el turismo y actividades tradicionales desde hace décadas, y otros a lugares emblemáticos para sus residentes y para la diversidad biológica como áreas esteparias de gran singularidad en el Valle del Ebro, y parameras ibéricas y otros espacios de Aragón que se deberían conservar.

Este acuerdo ha contado con el voto en contra de las asociaciones en defensa de la naturaleza que han explicado para AraInfo cómo es posible que esta avalancha de proyectos fotovoltaicos en Aragón superen las trabas burocráticas.

Muchos proyectos, una misma empresa

Buena parte de ellos se presentan fraccionados de manera que cada parte de ellos no supere los 50 Mw y en algunos casos se presentan por empresas con denominación diferente pero detrás de las cuales se encuentra el mismo respaldo empresarial. Esta es la fórmula que critican vecinas, vecinos y organizaciones ecologistas, “pueden ser considerados como macroproyectos que suelen ocupar grandes espacios agrícolas de propiedad municipal o privada”.

Estas dinámicas solo muestran un panorama para estas asociaciones ecologistas, “nos encontramos, sin duda, ante una nueva burbuja especulativa, esta vez en el sector fotovoltaico”. En el caso concreto de las plantas aprobada este martes, estas organizaciones ecologistas advierten de que la tramitación fragmentada de muchos proyectos con evidente interconexión entre ellos implica la pérdida de la necesaria visión global de cómo ordenar la implantación y el desarrollo de fuentes de energía renovable en la región e impide también la evaluación de impactos acumulativos y sinérgicos.

Y, además, recuerdan que esta política empresarial vulnera el espíritu de la Evaluación Ambiental Estratégica que establecen las directivas comunitarias, al afectar a otros planes y programas, implicar efectos probables, duraderos e irreversibles de carácter acumulativo, suponer riesgos para el medio ambiente, ser de gran magnitud y alcance espacial, y suponer una explotación intensiva de una parte muy significativa del territorio con características naturales especiales y áreas o paisajes con rango de protección reconocido.

Leciñena
Monte de Leciñena que sería ocupado por la plantación fotovoltaica. Foto: Amigos de la Tierra.

Producimos más del doble de lo que consumimos

Ello lo avala los datos el operador del sistema (Red Eléctrica Española) ha recibido solicitudes de acceso y conexión para más de 150.000 MW fotovoltaicos. Si se comparan estas cifras con la potencia actualmente instalada (4.714 MW a finales de 2018 en el sistema estatal) con la potencia total instalada en el sistema, y con los picos de demanda, se llega para estas asociaciones a la conclusión de que “este nivel de solicitudes está por encima de lo razonable”.

Actualmente existe un gran sobredimensionamiento del sistema eléctrico, con 104.000 MW instalados, pese a que las puntas de demanda rondan los 40.000 MW en invierno y los 39.000 MW en verano. Es decir, la potencia instalada es del 250% de la máxima demanda que se registra a lo largo del año. Los 150.000 MW es casi una vez y media la potencia instalada actual, y casi 4 veces las puntas de demanda.

Este sobredimensionamiento, obvia que un sistema eléctrico sostenible y eficiente debería estar basado en un conjunto equilibrado de tecnologías de generación renovable, junto con sistemas de almacenamiento adecuados y sistemas de previsión y gestión de la demanda, que sean capaces de adaptar generación y demanda, en función de las condiciones climatológicas de cada momento.

Renovable no quiere decir sostenible

Estas asociaciones han explicado a la hora de formular su voto en contra de la aprobación de estas plantas que si bien es necesario apoyar las energías renovables, deben ser de bajo impacto ambiental. Para ello, deben ocupar cubiertas preexistentes y ubicaciones cercanas a los puntos de consumo eléctrico minimizando la necesidad de líneas de evacuación al máximo amparando el derecho de la ciudadanía al acceso a las redes existentes para poner en marcha instalaciones ligadas al consumo.

“El fomento del autoconsumo en los tejados de edificios públicos, aparcamientos, polígonos industriales y viviendas, con balance neto y generación distribuida, colaboraría en la rápida descarbonización del sistema energético”, apuntan.

Entre sus propuestas subrayan que es “necesario y urgente” llevar a cabo un Plan de ordenación territorial de los recursos energéticos, como demandan las Directivas de la UE. Este plan además debe ser sometido a Evaluación Ambiental Estratégica de acuerdo con la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental.

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